lunes, 27 de mayo de 2019

ÁNGELES CAÍDOS| No guardaron su propia dignidad

ÁNGELES CAÍDOS| No guardaron su propia dignidad


(A) Leemos de ángeles que «no guardaron su propia dignidad», sino que dejaron su propia morada, y están guardados, bajo oscuridad, en cadenas eternas para el juicio del gran día (Jud. 6). Dios no perdonó a los ángeles que pecaron (2 P. 2:4). No pueden beneficiarse de la obra redentora de Cristo (He. 2:16). 

Parece haber para ello dos razones: aquellos ángeles que han pecado lo han hecho a la plena luz de Dios, y son totalmente responsables de una apostasía voluntaria y arrogante, no habiendo nacido como nosotros en pecado dentro de la solidaridad de la raza humana; también es dentro de la solidaridad de la raza humana que entró Cristo, en gracia y perfección, por lo que el beneficio de su redención se extiende a esta raza humana solidaria, y no fuera de ella, y también a aquello que está bajo el hombre, la misma creación, que será restaurada (Ro. 8:21). 

La naturaleza de su pecado puede estar tratada en Génesis (Gn. 6:2), de lo que quedaría también memoria en las mitologías de los griegos y otros pueblos, con las uniones entre dioses y mujeres, de los que nacieron semidioses, «varones de renombre». Su castigo y el de Sodoma y Gomorra se ponen como ejemplo contra la indulgencia a la carne y al menosprecio contra la autoridad (2 P. 2:10; Jud. 6-8). 

(B) Además de los anteriores que están guardados encadenados, leemos de ángeles relacionados con Satanás. El gran Dragón y sus ángeles serán sometidos por Miguel y sus ángeles y arrojados del cielo (Ap. 12:9). El lago de fuego, o Gehena, ha sido especialmente preparado para el diablo y sus ángeles. Desdichadamente, muchos hombres serán también arrojados allí (Mt. 25:41). 

Abadón o Apolión es el nombre de «el ángel del abismo» (Ap. 9:11). Ciertos pasajes de las Escrituras (Is. 14:12-16; Ez. 28:14-19) pueden arrojar algo de luz sobre la caída de Satanás, pero no se revela si la caída de aquellos que reciben la denominación de «sus ángeles» fue debida a la misma causa y si fue al mismo tiempo o no. La Escritura muestra con toda claridad que todos ellos serán vencidos y eternamente castigados.

ÁNGEL| Se designan así los seres espirituales inteligentes.


ÁNGEL| Se designan así los seres espirituales inteligentes.



Las palabras «malac» (heb.) y «angelos» (gr.) significan «mensajero». Se designan así los seres espirituales inteligentes un poco superiores al hombre (cp. Sal. 8:6; He. 2:7), que son mencionados constantemente en las Escrituras como mensajeros de Dios, tanto como portadores de buenas nuevas como ejecutores de los juicios de Dios. 

Poco es lo que sabemos de su naturaleza: «Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego» (He. 1:7). Hay evidentes gradaciones de rango entre ellos, descritas como principados y potestades, de los que Cristo, como Hombre, es ahora la Cabeza (Col. 2:10). 

En dos ocasiones nos encontramos con «arcángel». La voz de un arcángel acompañará el arrebatamiento de la iglesia (1 Ts. 4:16). El arcángel Miguel luchó con Satanás sobre el cuerpo de Moisés (Jud. 9). Él con sus ángeles luchará contra el dragón y sus ángeles, arrojándolos fuera del cielo (Ap. 12:7, 8). 

Gabriel es el único otro nombre de un ángel que nos haya sido revelado en las Escrituras; se apareció a Daniel, a Zacarías y a María; dijo que estaba en la presencia de Dios (Dn. 8:16; 9:21; Lc. 1:19, 26). Aunque no somos conscientes de la presencia de los ángeles, sabemos que son espíritus ministradores enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación (He. 1:14; cp. Sal. 34:7). 

También sirvieron al Señor mientras Él anduvo aquí abajo (Mt. 4:11; Mr. 1:13; Lc. 22:43). Hay «miríadas» de estos ángeles (Mt. 26:53; He. 12:22; Ap. 5:11), y son descritos como «poderosos», «santos», «escogidos» (2 Ts. 1:7; Mr. 8:38; 1 Ti. 5:21); no se casan (Mr. 12:25). No se nos dice cuándo fueron creados, pero es indudable que son ellos los mencionados como los «hijos de Dios» que clamaban gozosos cuando Dios creaba la tierra (Jb. 38:4-7). 

La Ley fue dada por ministerio de los ángeles (Hch. 7:53; Gá. 3:19; Sal. 68:17); participaron en la proclamación del nacimiento del Salvador (Lc. 2:8-14); se hallaron presentes en la Resurrección (Mt. 28:2; Jn. 20:12). Los ángeles no son los depositarios de la revelación ni de los consejos de Dios. Anhelan mirar en las cosas de que da testimonio el Espíritu de Cristo en los profetas, y que han sido anunciadas por los apóstoles en el poder del mismo Espíritu (1 P. 1:12). 

El mundo venidero no será puesto en sujeción a ellos, sino bajo el hombre en la persona del Hijo del hombre (He. 2:5-8), y los santos juzgarán a los ángeles (1 Co. 6:3). Es por ello tan sólo una falsa humildad la que enseñaría a dar culto a los ángeles (Col. 2:18). Cuando Juan se postró para adorar al ángel en la isla de Patmos, abrumado por las cosas que le había sido revelada, fue refrenado en dos ocasiones de adorar a su «consiervo» (Ap. 19:10; 22:9). En Sal. 8:5 la palabra usada es «elohim», «Dios», dándosele este nombre a los ángeles como Sus representantes (cp. Sal. 82:6). 

ARCO IRIS| Fue dado a Noé por parte de Dios como pacto

ARCO IRIS| Fue dado a Noé por parte de Dios como pacto


«El arco puesto en las nubes» fue dado a Noé por parte de Dios como pacto de que no volvería a destruir todo el mundo con un diluvio (Gn. 9:13-16). Las condiciones que son causa del arco iris, la refracción de la luz en gotas de lluvia, no existían antes del diluvio, puesto que el estado de la atmósfera era distinto del que tenemos después del diluvio. (Véase DILUVIO). El arco mencionado en Apocalipsis (Ap. 4:3; 10:1) es un símbolo de que, a pesar de todo el pecado del hombre, Dios ha sido fiel a su promesa respecto a la tierra. El hermoso arco iris debiera siempre traernos a la memoria Su permanente fidelidad. 

Bibliografía: 

Morris, H. M., y John C. Whitcomb: «El Diluvio del Génesis» (Clíe, Terrassa, 1982).

Hablemos sobre la Salvación


Hablemos sobre la Salvación


Tanto el AT como el NT están centrados en la concepción de la «salvación», basada sobre el hecho de que el hombre, totalmente arruinado por la caída, y por ello mismo destinado a la muerte y a la perdición eternas, tiene necesidad de ser rescatado y salvado mediante la intervención de un Salvador divino. Así, el mensaje bíblico se distingue claramente de una mera moral religiosa que dé al hombre consejos de buena conducta o que preconice la mejora del hombre mediante sus propios esfuerzos. 

También se halla a una inmensa distancia de un frío deísmo, en el que la lejana divinidad se mantenga indiferente a la suerte de sus criaturas.   

En el Antiguo Testamento: En el AT el Señor se revela como el Dios Salvador. Éste es, entre una multitud de otros, Su más entrañable título en relación con nosotros, el más bello de ellos (2 S. 22:2-3). Él es el redentor, el único Salvador de Israel (Is. 25:9; 41:14; 43:3, 11; 49:26), y ello de toda la eternidad (Is. 63:8, 16).

 Ya en Egipto empezó a manifestarse en este carácter, al decir: «Yo soy JEHOVÁ... yo os libraré» (Éx. 6:6). Él liberó a Su pueblo del horno de aflicción, del ángel exterminador, del amenazador mar Rojo, y Moisés exclama, ante todo ello: «Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, pueblo salvo por Jehová, escudo de tu socorro, y espada de tu triunfo?» (Dt. 33:29). No se trata de los miles de medios que emplea Dios, sino que es el mismo Dios, Su presencia, Su intervención victoriosa, lo que salva (1 S. 14:6; 17:47). 

David exclama: «Dios mío... el fuerte de mi salvación» (2 S. 22:3). ¿Quién es el que puede resistir, cuando Dios se levanta para salvar a todos los mansos de la tierra? (cfr. Sal. 76:8-10). Él salva a Sus hijos, frecuentemente rebeldes, a causa de Su nombre, para manifestar Su poder (Sal. 106:8). El profeta puede decir a Sion: «Jehová está en medio de fi, poderoso, él salvará» (Sof. 3:17), y el salmista no deja de ensalzar la salvación de Dios (Sal. 3:8; 18:46; 37:39; 40:17; 42:5; 62:7; 71:15; 98:2-3, etc.). 

Esta salvación comporta además todas las liberaciones, tanto terrenas como espirituales. El Señor salva de la angustia y de las asechanzas de los malvados (Sal. 37:39; 59:2); Él salva otorgando el perdón de los pecados, dando respuesta a la oración, impartiendo gozo y paz (Sal. 79:9; 51:12; 60:6; 18:27; 34:6, 18). Sin embargo, el Dios Salvador, en el Antiguo Pacto, no se manifiesta aún de una manera plena; se halla incluso escondido (Is. 45:15). El Señor responde a la humanidad sufriente que le pide romper los cielos y descender en su socorro: «Esforzáos... he aquí que vuestro Dios viene... Dios mismo vendrá, y os salvará» (Is. 35:4).   

En el Nuevo Testamento: Cristo es ya de entrada presentado como el Salvador, y no sólo como un Maestro, amigo o modelo de conducta. El ángel dice a José: «Llamarás su nombre Jesús (Jehová salva), porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.» Zacarías bendijo al Señor por haber levantado «un poderoso Salvador» (Lc. 1:69). No hay salvación en nadie más (Hch. 4:12). Jesús es el autor de nuestra salvación (He. 2:10; 5:9). Dios envió a Su Hijo como salvador del mundo (1 Jn. 4:14), no para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él (Jn. 3:17; 12:47). 

El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lc. 19:10); vino, no para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas (Lc. 9:56). La verdadera dicha es la alcanzada por aquellos que pueden exclamar: «Sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo» (Lc. 4:42). 

En el Nuevo Pacto, el término de la salvación se aplica casi exclusivamente a la redención y a la salvación eterna. La salvación viene de los judíos (Jn. 4:22). El Evangelio es la palabra de la salvación predicada en todo lugar (Hch. 13:26; 16:17; 28:28; Ef. 1:13); es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree (Ro. 1:16). La gracia de Dios es la fuente de la salvación (Tit. 2:11), que está en Jesucristo (2 Ti. 2:10). Dios nos llama a que recibamos la salvación (1 Ts. 5:9; 2 Ts. 2:13). Es confesando con la boca que llegamos a la salvación (Ro. 10:10); tenemos que ocuparnos en nuestra salvación con temor y temblor (Fil. 2:12). 

Somos guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar la salvación (1 P. 1:5, 9). Mientras tanto, esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo (Fil. 3:20), por cuanto se acerca el momento en que se revelará plenamente la salvación conseguida en el Calvario (Ro. 13:11; Ap. 12:10). No escapará el que menosprecie una salvación tan grande (He. 2:3). Al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos (Jud. 25).   

Bibliografía: 

Anderson, Sir R.: «El Evangelio y su ministerio» (Pub. Portavoz Evangélico, Grand Rapids, en prep.);
Blanchard, J.: «Aceptado por Dios» (El Estandarte de la Verdad, Edimburgo, 1974);
Chafer, L. S: «El camino de la salvación» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1972);
Chafer, L. S: «Grandes temas bíblicos» (Pub. Portavoz Evangélico, 1976);
Finney, C. G.: «El amor de Dios por un mundo pecador» (Clíe, Terrassa, 1984);
Ironside, H. A.: «Grandes palabras del Evangelio» (Ed. Moody, Chicago, S/f);
Lacueva, F.: «La Persona y la Obra de Jesucristo» (Ed. Clíe, Terrassa, 1979);
Lacueva, F.: «Doctrinas de la gracia» (Clíe, Terrassa, 1975);
Lacueva, F.: «El hombre: su grandeza y su miseria» (Clíe, Terrassa, 1976);
Moody, D. L.: «El camino hacia Dios» (Ed. Moody, Chicago, s/f);
Ryrie, C. C.: «La gracia de Dios» (Pub. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1979);
Spurgeon, C. H.: «No hay otro Evangelio» (Estandarte de la Verdad, Barcelona, 1966);
Spurgeon, C. H.: «Ganadores de hombres» (Clíe, Terrassa, 1984);
Stott, J. W. R.: «Las controversias de Jesús» (Certeza, Buenos Aires, 1975);
Warfield, B. B.: «El plan de la salvación» (Confraternidad Calvinista Americana, México D. F., 1966);
Wolston, W. T. P.: «En pos de la luz» (Verdades Bíblicas, Apdo. 1469, Lima 100, Perú, 1982).

domingo, 5 de mayo de 2019

Sistema de Crecimiento Casas de Pan


Sistema de Crecimiento Casas de Pan


Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mi vienes, nunca tendrá hambre; y el que en mi cree, no tendrá sed jamás. Jn 6: 35.

Casa de Pan, es un lugar de encuentro para la restauración de personas a través de la oración, la adoración y el compartir el Pan que es la palabra de Dios para su formación integral. 

Reseña Histórica

El Ministerio Internacional El Mover del Espíritu Santo desde su inicio ha aplicado el sistema celular con el fin de llevar la palabra de Dios a los hogares,  estableciendo lo que comúnmente se conoce como Células.  A partir del 13 de junio del año 2018 el pastor Luis Antonio Maldonado guiado por el Espíritu Santo, anuncio que las reuniones en los hogares no se llamarían más células sino Casas de Pan, lo que es el significado de Belén en el hebreo.  El 07 de noviembre del mismo año se comisionó al Líder Juan Carlos Gómez como el Pastor de redes con la finalidad de coordinar y supervisar en conjunto con los Ministros Frank Weffer y José Luis Rodríguez el correcto funcionamiento de las casas de Pan, quienes  Seguidamente a través de reuniones de trabajo procedieron a establecer  y afianzar el desarrollo y  funcionamiento de estas. Posteriormente, a través de un taller que tuvo lugar el 21 de noviembre del mismo año en el templo central de la iglesia El Mover del Espíritu Santo, se capacitó al primer grupo  líderes que iniciarían con el nuevo plan de trabajo, y para el día 28 del mismo mes se hizo entrega a cada líder del primer tema a ser impartido en las casa de pan “La Biblia”. Desde entonces se continúa trabajando con los lineamientos establecidos,  y con el mismo liderazgo al frente.

¿Quiénes pueden estar en una casa de Pan?
1.    Líderes (responsable principal y suplente)
2.    Anfitriones (los que habitan el hogar)
3.    Hermanos creyentes (personas bautizadas)
4.    Hermanos nuevo creyentes (proceso de instrucción previo al bautizo)
5.    Personas no creyentes (personas que aún no ha aceptado al señor)

¿Quiénes están capacitados para asumir el liderazgo de una casa de Pan?

§  Hermanos bautizados. Mt 28:19
§  Hermanos con cualidades de liderazgo y discipulado
§  Haber aprobado el curso de capacitación. Ef. 4:11
§  Hermano de buen testimonio. Hech 6:3.
§  Miembro activo. 

Propósito General: que las casas de Pan consoliden personas en la fe cristiana a través de la instrucción y el discipulado, de manera que puedan alcanzar la salvación eterna para extender el evangelio de Cristo y expandir el Ministerio Internacional el Mover del Espíritu Santo.  

Propósitos específicos:
§  Ofrecer un ambiente agradable, de paz y armonía de manera que la persona pueda entrar en una comunión con el Espíritu Santo.
§  Instruir en el conocimiento de la palabra de Dios necesario para el bautismo.
§  Despertar el interés por la salvación y el conocimiento general de las sagradas escrituras.
§  Atender las inquietudes y necesidades de los miembros de la célula a través de la consejería
§  Compartir experiencias y testimonios de vida para glorificar el nombre de Dios.
§  Afianzar personas idóneas y preparadas para la obra de Cristo. 

Misión:
La casa de pan tiene como misión ser un espacio para el encuentro y la motivación mediante el desarrollo sistemático de formación y edificación en la fe cristiana para afianzar discípulo bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 
 
Visión:
La casa de pan tiene como visión la expansión territorial de la iglesia a nivel local, nacional e internacional.

Reseña histórica
Temas:
1.    Salvación
2.    Fe
3.    Amor
4.    La Biblia
5.    Diezmo y ofrenda
6.    Sacramentos (bautismo y santa cena)
7.    La oración
8.    Sana doctrina
9.    Espíritu Santo
10. Nuevo nacimiento
11. La congregación
12. Dios único
13. Santidad
14. Pecado
15. La familia y sus valores
16. Juicio final

Valores
Amor: Amor es la misma naturaleza de Dios (1 Juan 4:8, 16) y la virtud cristiana más importante (1 Corintios 13:13), indispensable en las relaciones del ser humano con Dios y con sus semejantes (Mateo 22:37-40; Marcos 12:28-31; Juan 13:34, 35).

Benignidad:

Principios teológicos:
Esdras 7:10
Hechos 2.2, 46
Juan 5:24